Cada Navidad se repite la misma escena: compras de última hora, regalos hechos por compromiso, productos repetidos y cosas que terminan guardadas en un cajón sin utilizarse.
Regalar debería ser justamente lo contrario.
No se trata de comprar más, sino de conocer un poco mejor a la persona que tenemos delante y elegir algo que realmente vaya a disfrutar, utilizar o necesitar.
Regalar menos también puede ser regalar mejor
Un regalo no es mejor por ser más grande, más caro o venir acompañado de otros cinco paquetes.
Muchas veces ocurre justo lo contrario: cuando intentamos llenar el árbol de regalos terminamos comprando cosas que probablemente nunca habríamos elegido con calma.
Preguntar, observar o conocer las preferencias de la otra persona puede ayudarnos a comprar menos y acertar mucho más.
Y eso también supone consumir de una forma más responsable.
Una lista de deseos no elimina la sorpresa
Hay quien piensa que hacer una lista de regalos le quita toda la gracia a la Navidad.
No tiene por qué.
Una lista puede incluir diferentes opciones, precios o tipos de regalo, de forma que la persona que compra sigue teniendo libertad para elegir y mantener la sorpresa.
Además, existen herramientas que permiten crear una lista de deseos de Navidad y compartirla fácilmente con familiares o amigos.
Es una forma sencilla de evitar regalos duplicados, compras innecesarias y devoluciones posteriores, especialmente cuando son muchas personas las que tienen que ponerse de acuerdo.
Piensa en cosas que realmente se vayan a utilizar
Antes de comprar, puede ser útil hacerse una pregunta muy sencilla:
¿Esto lo utilizaría realmente esta persona?
Una crema, un libro, una experiencia, una prenda, algo relacionado con una afición o incluso un producto que utiliza habitualmente pueden ser mejores regalos que algo elegido únicamente porque resulta llamativo.
Cuando regalamos productos de cuidado personal o cosmética, también merece la pena pensar en los hábitos y preferencias de quien lo recibe.
No todo el mundo necesita una rutina de diez productos.
A veces una selección pequeña y bien pensada tiene mucho más sentido.
Calidad antes que cantidad
Otra forma de reducir las compras innecesarias es priorizar calidad frente a cantidad.
En lugar de repartir el presupuesto entre multitud de pequeños objetos, podemos elegir uno o dos regalos que tengan realmente sentido.
También podemos prestar atención a dónde y cómo se fabrica lo que compramos, qué materiales utiliza o qué tipo de empresa hay detrás.
No existe el regalo perfecto desde el punto de vista ambiental, pero sí podemos tomar decisiones un poco más conscientes.
También importa cómo llega el regalo
Cuando compramos online, el impacto no está únicamente en el producto.
Está también en la caja, el relleno, los envoltorios y todos esos materiales que acompañan un pedido durante unas horas y después terminan convirtiéndose en residuos.
En Herbolario Bio intentamos reducir esa parte todo lo posible.
Nuestros pedidos se preparan sin plásticos y reutilizamos cajas y otros materiales siempre que podemos, porque creemos que una caja perfectamente válida no debería convertirse en residuo simplemente porque ya haya realizado un viaje.
Quizá el paquete que recibas no sea siempre completamente nuevo.
Precisamente esa es la idea.
Si vas a regalar cosmética, simplifica
La cosmética puede ser un regalo estupendo cuando conocemos mínimamente los gustos de la persona.
En lugar de elegir muchos productos por separado, una opción sencilla es buscar combinaciones que formen una pequeña rutina de cuidado.
En nuestra selección de packs regalo de cosmética natural reunimos diferentes combinaciones de productos Herbolario Bio según la disponibilidad de cada momento.
Nuestra cosmética es natural y vegana, se fabrica en España y está pensada para disfrutar del cuidado diario sin convertir el baño en un almacén de productos.
Regalar con un poco más de intención
No hace falta transformar la Navidad en un ejercicio de perfección ni analizar durante semanas cada regalo.
Simplemente podemos comprar con un poco más de intención.
Preguntar cuando no sabemos qué regalar, utilizar listas de deseos, evitar compras impulsivas, elegir productos que realmente vayan a utilizarse y prestar atención a cómo se producen y se envían.
Quizá haya menos paquetes bajo el árbol.
Pero probablemente haya bastantes menos cosas olvidadas en un cajón en enero.



